No recuerdo
qué tanto más geográficos
ni menos vendimiales
habremos sido antes.
No sé
en cuántos párpados diferentes
nuestros ojos se habrían estado mirando
antes de este tiempo que nos toca en el presente.
Demoraron tanto en descubrirse...
¿Cuántas latitudes caminaron
nuestras piernas precedentes
entre Lisboa y Llankanelo
Urubamba y Huanacache
antes de encontrarse?
Imposible cuantificar…
¿Qué tan longitudinal
puede ser un horizonte?.
Apenas tengo
alguna que otra respuesta
a las tantas dudas y preguntas
que en enormes cantidades
junto con los miedos
te asoman por el cuerpo
cada vez que tu cerebro
le ordena no sentir
al corazón de tus pensamientos.
Sin embargo
algunas certezas tengo.
Sé que las poseo.
Están cerca de tu cuerpo.
Por ahora, apenas un poco
lejos de mis dedos.
