Me gusta esa casa con sus anaqueles y maderas los estantes llenos de libros, los libros y las plantas. Me gusta esa casa pero más quien la habita con sus ojos y horizontes, aunque sea larga su distancia de saudades en lo profundo de sus ojos y mirada.
Porque son largos sus dedos de ternuras, intensas las líneas de sus manos me callo ante cada uno de sus silencios pero revivo en cada palabra que ella pronuncia, escribe o deletrea con paciencia de artesano.
Cuando ella está en silencio, me contengo ante sus manos que abarcan imposibles dejo sueltos sus dedos finos que trazan arabescos orientales pero me abandono ante su boca que deletrea siluetas de ternuras.
Hoy, de repente, mientras pensaba en ella, corre el viento. Cálido, impertinente, asfixiante, ese viento que sopla prepotente azotando los árboles o perturba voluntades en alturas insondables.
Hoy, ella rompe el silencio, casualmente sin casualidad , quizás sabiendo, quizás porque ella es poeta sin saberlo desata el piolín de mi alegría y me lleva con él de la mano como un volantín infantil, a volar las tardecitas de octubre.
Entonces ya no pesa este calor de verano esta sequedad de desierto con que el zonda nos abandona de humedad y voluntades y hace que las náyades busquen su refugio en lo profundo de las aguas de lagunas de la antigua huan aca che
Entonces recuerdo, yo la conocí antes que su manos olvidaran llankanelo recuerdo estar cerca de su casa ser abrazado por su boca y sus palabras sus manos y ternuras, y la memoria me trae los festejos de las náyades su alegría de octubre y humedales.
Yo no sabía bailar tango, pero supe del Último en París, de las más hermosas tetas desnudas de María Schneider, y de su deseo, actuado a la perfección. Actriz.
Él, Brando, acabado, cogiendo por desgano, pero imponiendo condiciones al deseo de la espontaneidad.Era el '75.Yo esperaba el colectivo que me llevaría a la Universidad, y miraba extasiado el afiche de él y de ella, desnudos, en sepia, en una bañera circular
Carmen no me impuso condiciones. No, de ninguna manera. Ella había emigrado sus veinticinco años a España, cuando la última debacle fundió a sus padres de clase media, y la opción de pasaporte europeo fue la salvación, al menos para ella, la posibilidad de revalidar títulos e iniciar una nueva vida "en la vieja Europa" donde, como aquella de Sabina, los días de San Sebastián instalaba un puesto de chocolates en el Rastro de Madrid, y, nostalgia de su Boulogne, el de Argentina, ponía música de Piazzola para atemperar el frío de su corazón herido.
¿Sabés?- me dijo-la cantidad de años que no bailo un tango?.Estábamos en el aeropuerto de El Plumerillo, esperando que la banda circular nos devolviera el equipaje. El mío estaba en el auto, el mismo Falcon achacado de cuando la fuí a despedir. El de ella, era solamente aquella valija de cuero repujado, ahora con varios sellos de aduanas y los colores del tiempo en logos de Barcelona, Barajas, Canarias, restaurantes y fajinas, una de bar tender, otra de la barra del La Taberna del Chueco en el barrio homónimo.Hay que hacer de todo, dijo mientras cargábamos la suma de cajas de recuerdos de 5 euros, pocas cosas, la nostalgia del inmigrante, el mate, la yerbera, el portatermo también de cuero, estuve apunto de venderla, dijo y miró hacia la costanera ocultando la cara con lágrimas de mi mirada que no preguntaba ni acusaba, sólo recordaba a Piazzola.
El zonda estremece la ventana, aquieta el aire, irrespira la piel
toma mi mano, llevame el compás, su acento andaluz, su pierna desnuda apretándome contra ella, mi mano atenazando de terciopelos su cintura que apenas ha cambiado después de los hijos, uno en barcelona, otro en madrid, la última en canarias
Tal vez un cigarrillo?después, un antes, una espalda, su espalda, el sudor, sus uñas, suave el camino de los álamos y las fincas, un suspiro, el jadeo, la sed, el apuro, el temblor, los brazos que se atan, los nudos, los sexos que se penetran, el arco de mi espalda curvada hacia el horizonte, la agonía de sus pezones encendidos... sus lágrimas...el llanto en cascadas, su mano sobre el lugar donde tenía el pelo atado sobre la nuca y mis porpios veinticino años, su cigarrillo negro encendido, su mirada de nostalgias y memorias, mis dedos de uvas y torrontés.
Nunca te dije te quiero, nunca dijiste que no me amabas, sentados desnudos sobre la cama, nos volvemos apenetrar, con furia, prolongando el abrazo de los hippies y de woodstok, se lamenta el bandoneón, el contrabajo apenas un ritmo cardíaco, nos volvemos a amar con orgasmos de violines y de Tao
acá está empezando el verano, como la otra vez, y el mismo zonda
Yo tenía tu cintura
anudada a mi mano
cuando apareciste barca sedentaria y triste
navegando sueños callados de mares y cantabrias
Fueron tus piernas
las que subieron la tierra
las curvas de tus suspiros
las que nutrieron mi abrazo
Ávido de nubes
subí contigo hacia tu boca
recorrí tus labios,
me bebí tu lengua
y emborraché de epitelios
entre las parras y viñedos
latitudes de nostalgias
horizontes de deseos.
Tus dedos y uñas marcaron mi espalda
mis labios, tus pezones y la angustia
nudo y poesías, nuestros cuerpos apretados.
Enlazados, anudados en un grito
volvimos a la salvaje suavidad de la ternura
nos bebimos las lenguas, enhebramos nuestros sexos
presuntuosos de cercanías
y al caer el mediodía, extenuado de pasiones, de vinos y certezas
nos fuimos por el asombro en dirección a los olivos
Ella escribe escarba escurre exita los exitos del exit y se va por la tangente con su dedos de dos sobre el teclado, ciento dos teclas ampliado, made in china. Se coloca los ojo sobre los ojos, las gafas, anteojos, los lentes y lenta mente me mira pero me trata de pavo si yo la miro con ojos de bobo enamorado, enredado en su anteojos de ojos queriendo mirarle la mirada que mira a mí y piensa que pienso que debo quedarme quieto y no que no que encima le pellizque, apriete y encime sin décimos ni porcentajes declare estar de ella profundamente enamorado. Porque sí que sí que pienso, palabreo, prefiero, estar en su cintura sin cintos ni cintas ni cuántos, y menos vestidos, ni nada de ropa ¡qué coño, si a su lado hace un sol que mamma mmía! y además del sol el calor que además la sofoca cuanto más le rimo la rima, me arrimo y esclavo de sus pechos, sus pecas, sus tetas, sus lolas, sus senos de sedas de suaves contornos, y encima y detrás para colmo me enfoco en su espalda, y con mis manos de tano le rimo mi río de aguas claras sobre su mar sevillano serrano asturiano español mediterráneo y con la eñe de ñoño le regalo una flor, una planta, una maceta, se ríe, sonríe me reta, se acerca, y confirma que no a las flores cortadas, tan solo vivas, a lo sumo en macetas. Tantas hora de diferencia entre ella y mi ello, medianoche de mí, amaericana, madrugada europea de ella, me anuncia girando la cabeza y acariciando su pelo, mientra yo me mareo, marimbo, galanteo denserio a su mar en pijamas, ushutas, chancletas, babuchas, sandalias... Sin anteojos, sin gafas o lentes, ni anónima me mima, me ama un poquitito, me llena de besos electrónicos, de gestos sin dudas sincera, pero por ahí la duda que tiene le asoma, declara que piense medite, estruje las úes y ahuyente sus temores porque "¡tío, te digo y con ternuras que te ha pegao fuerte esto de estar de mí enamorao! ¡JODER!, le contesto con tanta ternura como ella cuando me escribe, me piensa y a su modo también me desea y me beza con zetas, con setas sensuales, sin cercos ni trampas, en cataratas , en bloques, en racimos, en prosas o poesías, los besos con ese o con zetas acumulan palabras sobre los teclados de ciento dos teclas, ampliado, made in china u taiguán, sobre uno de los cuales o muy sim ilar le escribo le digo, la pienso y de frente declaro que sigo de vos tierna y tontamente enamorado
Espalda de mujer desnuda, William Merritt Chasehttp://www.ningo.com.ar/images/Amor/chase_espalda_mujer_desnuda.jpg
Con mis palabras, Amor, te digo, le hablo y acaricio tu espalda, cantiga de soleada infancia asturiana.
Un beso de sol sobre ella me llena los labios de silencios, aturde despaciosamente mi boca.
Tu espalda, Amor, es el mar que ríe y sonríe poemas con el sol y sus pecas tan marineras. Tu espalda, Amor, es el sol, dorada quimera. Mis dedos de alfarero mi corazón de barco tejen sobre ella lentas urdimbres de horizonte.
Unha volta e un poema
Guadi Galego e Guillerme Fernandez
(Caricia que me dieron
desde "Asturias")
Vai unha volta,
unha volta e un poema
monté en la bicicleta,
caminar y un poema
Unha cantiga,
a cantiga dunha nena
una canción,
la canción de una niña
Vai un xantar, un xantar,
unha conversa
de almorzar, una comida,
una conversación
Un pensamento,
pensamento con talento
de un pensamiento,
el pensamiento con talento
Vai o teu beixo,
o teu beixo nun silencio
tus besos,
tus besos en silencio
Unha palabra,
a palabra desexada
la palabra,
la palabra que quieres
E agora que sae o sol
y ahora que el sol sale
o teu nome xa se ve
su nombre como se ve
Agora que sae o sol
ahora que sale el sol,
ti tamén es
que también vamos
Vai a esquecida,
a esquecida e nomeada
a los olvidados, los vecinos
Unha sentenza,
a sentenza que ti fagas
y nombró a una frase,
la frase que hacer la voluntad de su dicho
Vai o teu dito, o teu dito cun sorriso
su dicho con una sonrisa
Unha quimera, a quimera dunha espera
Una quimera, la quimera de una espera
Foi unha volta, unha volta e un poema
Fue una revolución, una revolución y un poema
Unha cantiga, a cantiga dunha nena,
una canción, la canción de una niña
Vou despedirme, despedirme cunha flor
voy a decir adiós, decir adiós me despido con una flor
Maestro por equivocación, jubilado de la docencia pero no de los aprendizajes, escribidor de textos y poesías, escapador cuando puedo de las alienaciones del System, prisionero de los afectos, esclavo de la honestidad, temeroso usuario de la palabra, contestatario cuando puedo y a veces quiero, especialmente vinófilo de los Rojos de Perdriel, salvo cuando "el agua brota pura y cristalina de la madre tierra", vividor consuetudinario y con suertes extraordinarias. Creo que todavía estoy vivo.En la primavera del 2.010 se me murió la poesía junto con unos cuantos pedacitos de corazón. Pero he vuelto, "cantando al sol como las cigarras", a sobrevivirme.